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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Trabajo meditativo
 

Las Enseñanzas originales de Jesús el Cristo/Trabajo meditativo


Trabajo meditativo

En el camino hacia la Cámara Nupcial, los guerreros espirituales deben perfeccionarse no sólo intelectual y éticamente, sino también psicoenergéticamente, es decir, deben transformar de manera directa la energía de la conciencia haciéndola cada vez más sutil, grande y desapegada del cuerpo. Esto se llama trabajo meditativo.

Jesús y Sus discípulos no tenían intención de dar una descripción especial de este trabajo. Pero sus principios generales y etapas se perfilaron en el Evangelio de Felipe.

En cambio, en este capítulo presentamos algunas citas de otros Evangelios y Epístolas que contienen información relacionada con este tema.

«(…) El Reino de Dios está dentro de ustedes» (Lucas 17:21).

«¡En verdad, les digo: quien no recibe el Reino de Dios como un niño (es decir, abiertamente, con sincera alegría) no entrará en él!» (Lucas 18:17)

«(…) ¡El Reino de los Cielos es alcanzado con la fuerza y los que se esfuerzan son admirados por él! (…)» (Mateo 11:12)

«Los Cielos y la Tierra se enrollarán ante ustedes (es decir, se volverán pequeños cuando ustedes lleguen a ser grandes y se unan con el Padre), y quien (será) Viviente del Viviente no verá la muerte.

»(…) ¡Quien se ha encontrado (allí), de esta persona no es digno el mundo!» (El Evangelio de Tomás, 111)

«¡Ay de la carne que depende del alma (de otro) y ay del alma que depende de su (propia) carne!» (El Evangelio de Tomás, 112)

«(…) El Espíritu Eterno, Quien mora en el Reino de Tranquilidad Absoluta y de Éxtasis Supremo, se activó y se manifestó por algún tiempo desde la Infinidad con el fin de, habiéndose vestido con la apariencia humana, mostrar (a las personas) la manera de unirse con la Divinidad y alcanzar el Éxtasis Eterno, con el fin de mostrar con Su ejemplo el Camino para obtener la pureza ética, separar el alma de su envoltura densa y lograr la Perfección necesaria para entrar en el Reino infinito del Cielo donde el Éxtasis Eterno reina» (La Vida de San Issa, 4:2-4).

«(…) ¿Qué es su vida? ¡Es un vapor que aparece por poco tiempo y luego desaparece! (…)» (Santiago 4:14)

«¡No amen a este mundo, ni aquello que está en este mundo! ¡Quien ama a este mundo no tiene el amor al Padre, porque todo lo que está en este mundo —la lujuria de la carne, la lujuria de los ojos y el orgullo de la vida— (…) proviene (…) del mundo!» (1 Juan 2:15-16)

«¡El mundo no nos reconoce, porque no Lo conoció a Él!» (1 Juan 3:1)

«(…) ¡Si la raíz es santa, también lo son las ramas!» (Romanos 11:16)

«(…) ¡No miramos lo que se ve, sino lo que no se ve! ¡Puesto que lo que se ve es pasajero; en cambio, lo que no se ve es eterno!» (2 Corintios 4:18)

«(…) Sabemos que cuando nuestra casa terrenal, esta choza (el cuerpo), se deshaga, tendremos de Dios una morada en el Cielo, una casa indestructible, eterna. Por eso suspiramos anhelando ser revestidos de nuestra morada Celestial, porque (…) deseamos (…) que lo mortal sea absorbido por la Vida (Verdadera). Y Dios nos creó para este mismo propósito (…).

»Por tanto, estamos siempre de buen ánimo; y ya que sabemos que mientras estamos en el cuerpo, estamos apartados del Señor, porque por fe andamos, no por vista, entonces cobramos ánimo y deseamos más bien salir del cuerpo (para siempre) e instalarnos en el Señor.

»Por eso, si salimos o entramos, procuramos serle agradables (…), para que cada uno pueda recibir según lo que haya hecho mientras estaba en su cuerpo (…)» (2 Corintios 5:1-10).

«(…) ¡Sean imitadores de Dios! (…)» (Efesios 5:1)

«¡Aprovechen bien el tiempo! (…)» (Efesios 5:16)

«(…) ¡Que Él (Dios), mediante Su Espíritu, les permita establecerse firmemente en el hombre interior, instalar al Cristo en sus corazones, para que ustedes, arraigados (en el Padre) y fortificados en el amor, puedan comprender (…) qué son la (verdadera) anchura y la longitud, la profundidad y la altura y abarcar el Amor del Cristo que supera el entendimiento (de una persona ordinaria), para llenarse de toda la plenitud de Dios!» (Efesios 3:16-19)

«(…) ¡Todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día! (…)» (1 Tesalonicenses 5:5)

«(…) ¡Quien se une con el Señor es un Espíritu con Él!» (1 Corintios 6:17)

«(…) ¡Cuando (…) seamos semejantes a Él (…), Lo veremos tal como Él es!» (1 Juan 3:2)

* * *

«La Tierra ha temblado y los Cielos han llorado debido al gran crimen que se ha cometido en la tierra de Israel. Allí han torturado y han matado al gran justo Issa, en Quien moraba el Alma del universo, Que fue encarnada en un simple cuerpo mortal con el fin de hacer el bien a todas las personas y exterminar sus malos pensamientos, restablecer en la vida (en la Tierra) la paz y el amor al bien, y al hombre, deshonrado por sus pecados, devolverlo al Único e Indivisible Creador, Cuya misericordia es infinita y sin límites.

»Así acabó la existencia terrenal de la Partícula del Espíritu Eterno bajo la forma de un hombre, Quien había salvado (con Sus Enseñanzas) a los pecadores endurecidos y había soportado muchos sufrimientos.

»Y los discípulos de San Issa abandonaron la tierra de Israel y se esparcieron en otros países entre los paganos, predicándoles que debían renunciar a sus graves errores y pensar en la salvación de las almas y en el Éxtasis Total que espera a las personas en ese Mundo inmaterial, lleno de Luz Brillante, donde, en Calma y en toda Su Pureza, el Gran Creador mora en Perfecta Majestad» (La Vida de San Issa, 1:1-4; 14:4,10).

Pero «(…) vendrá el tiempo en que no soportarán las Enseñanzas sanas, sino que, según sus propios antojos, escogerán para sí maestros lisonjeros. Desoirán la Verdad y se voltearán a las fábulas. ¡Pero tú sé vigilante en todo, soporta aflicciones, haz el trabajo de un evangelista y lleva a cabo tu servicio!» (2 Timoteo 4:3-5).

«Han abandonado el Camino Recto y se han extraviado (…)» (2 Pedro 2:15).

«Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma (del cuerpo corruptible) del hombre (…)» (Romanos 1:23).

«(…) ¡Algunos (…) se han entregado a la vana palabrería, queriendo ser maestros de la ley, sin entender ni lo que (ellos mismos) dicen ni lo que afirman!» (1 Timoteo 1:6-7)

«¡Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en un hoyo!» (El Evangelio de Tomás, 34)

* * *

El cristianismo no es orar a los iconos, ni persignarse, ni temer a los demonios o al diablo, ni mendigar la propia salvación del infierno o de algún otro mal, ni tratar de obtener con oraciones diversos bienes materiales para sí.

El cristianismo es cumplir las Enseñanzas de Jesús el Cristo que implican, entre otros puntos, declarar una guerra implacable a los propios defectos, cultivar activamente las cualidades positivas que faltan y dedicarse a buscar a Dios Padre con el fin de conocerlo y unirse con Él. ¡Que así sea!

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