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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Destino
 

Las Enseñanzas originales de Jesús el Cristo/Destino


Destino

Ya fue mencionado que la evolución de cada alma continúa por muchos miles de años y que los intervalos entre las encarnaciones son normalmente mucho más largos que los estados encarnados. De esto se desprende que pasamos la mayor parte de la vida en forma incorpórea. Desde este estado observamos cómo muchas personas encarnadas vagan sumergidas en las ilusiones materiales.

No obstante, después de encarnar, nos olvidamos completamente, durante la niñez temprana, de todo lo que había pasado antes del nacimiento en la Tierra. Esto sucede porque la vida en el estado encarnado es muy diferente a la vida anterior: las capacidades de percepción de una conciencia después de su encarnación en un cuerpo material se reducen significativamente. Ahora es capaz de percibir sólo aquella parte de información que le llega a los órganos materiales de los sentidos de su nuevo cuerpo. Ya no posee más la libertad de moverse a la velocidad del pensamiento que poseía anteriormente ni la facultad de percibir todo directamente sin los órganos de los sentidos.

Aunque olvidamos todo lo que estaba antes del nacimiento, la vida no empieza de nuevo, sino que simplemente continúa en conformidad con el destino formado en la encarnación previa.

Habiendo nacido en la Tierra, cada uno de nosotros ya tiene su propio destino, que no es otra cosa sino un plan óptimo de desarrollo futuro, trazado por Dios. Es una línea de destino innata que fue formada tomando en cuenta lo que uno ya había aprendido y lo que debe aprender en su nueva vida terrenal.

Cuando un niño alcanza la edad en la cual es capaz de tomar decisiones éticamente importantes, surge la posibilidad de influir en su destino y cambiarlo para mejor o peor.

La educación correcta o equivocada puede tener un efecto significativo sobre la vida de un niño. Pero no debemos olvidar que unos u otros padres (capaces de dar una u otra educación) y el ambiente social donde el nacimiento tuvo lugar, todos estos factores también fueron previstos por Dios de acuerdo con el destino de esta persona.

Las posibilidades de una persona encarnada están limitadas principalmente por el nivel de su madurez intelectual, de la cual depende su facultad de comprender información de uno u otro grado de complejidad.

Por ejemplo, las posibilidades de una persona oligofrénica son muy limitadas. Pero ¿quién es esta persona oligofrénica? ¿Es la única causa de su enfermedad el hecho de que sus padres hayan sido alcohólicos o que su madre haya tenido algún trastorno del embarazo? Pues no. Dios había tomado en cuenta estos factores antes de enviar esta alma a ese cuerpo. Y esta alma ya tenía su propio destino. Para los padres es también una manifestación de su destino. Con todo, ellos no dieron a luz a una persona desdichada que sufre de una enfermedad, sino a una que no ha desarrollado su intelecto todavía en el transcurso de su evolución personal.

Por otro lado, las personas que han progresado suficientemente en su autoperfeccionamiento intelectual durante sus vidas pasadas en la Tierra, después de haber encontrado el Camino correcto hacia la Meta religiosa más alta y teniendo el anhelo ferviente de alcanzarla, pueden hacer muchísimo, pueden, entre otras cosas, lograr la autorrealización espiritual plena y ayudar a los demás a avanzar hacia ésta.

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Las Enseñanzas originales de Jesús el Cristo
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