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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Autoperfeccionamiento intelectual
 

Las Enseñanzas originales de Jesús el Cristo/Autoperfeccionamiento intelectual


Autoperfeccionamiento intelectual

El Nuevo Testamento nos proporciona la posibilidad de ver la religiosidad de personas de diferentes niveles intelectuales.

El nivel más alto está representado, por ejemplo, por Jesús Mismo. Ni siquiera Sus discípulos directos pudieron de una sola vez comprender con la mente Sus Enseñanzas en toda su profundidad.

El segundo nivel desde arriba es el de los discípulos más íntimos de Jesús, quienes intentaron entender al Maestro y en parte tuvieron éxito en esto.

El siguiente nivel es el de las personas de una clase social alta, quienes conocieron y siguieron tradiciones religiosas terrenales, rituales y reglas de conducta, pero fueron incapaces de percibir las palabras vivas de Dios.

Y el nivel más bajo es el de las personas que sólo pueden pensar según las siguientes fórmulas: «¡Ellos me dan, es bueno!», «¡Ellos dejan de darme, es malo!».

Que una persona posea un intelecto desarrollado no implica que su desarrollo ético también sea de alto nivel. Pero la perfección ética no es posible sin un intelecto desarrollado. Por consiguiente, si uno busca la autorrealización espiritual, también debe trabajar sobre su desarrollo intelectual.

¿Qué es lo que contribuye a este desarrollo? En primer lugar, la educación, diversos tipos de actividades (especialmente las de tipo creativo), el trabajo con libros y la investigación teórica. La sociedad moderna, desarrollada en los aspectos científicos y técnicos, nos da una excelente oportunidad para la aplicación y el perfeccionamiento de la mente.

La traducción del Nuevo Testamento al ruso está lejos de ser perfecta. El significado profundo de algunas declaraciones de Jesús fue alterado por traductores que eran incapaces de entender Sus ideas, ya que éstas eran superiores al nivel de su percepción intelectual.

Un error en la traducción de la siguiente frase causó un efecto especialmente desastroso: «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos» (Mateo 5:3). De esta frase muchos lectores rusos concluyeron que Jesús predicaba el primitivismo intelectual y el parasitismo.

¡Pero Jesús quiso decir una cosa completamente diferente! Él no hablaba de la bienaventuranza futura de los mendigos parásitos, sino de las personas que dejaron de perseguir los bienes terrenales debido a la convicción espiritual, y no debido a la pereza, embriaguez u otras razones por el estilo. Así que, «Bienaventurados los pobres debido al espíritu», y no «en espíritu».

Serán bienaventurados en el Reino de los Cielos aquellos que renunciaron a la posesión de cosas terrenales, renunciaron a perseguir riqueza terrenal, pues el Padre Celestial será su Riqueza si ellos se dedican a buscarlo a Él. «¡No acumulen tesoros en la Tierra! (…) ¡Más bien, acumulen tesoros en el Cielo! (…) ¡Porque donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón también!» (Mateo 6:19-21) Éste es uno de los postulados más importantes de Sus Enseñanzas.

En cuanto a la sabiduría, Jesús enseñaba a Sus discípulos lo siguiente:

«(…) ¡Sean sabios (…) y puros! (…)» (El Evangelio de Tomás, 39)

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