La Enseñanza Original de Jesús Cristo / Su Evolución y Nosotros Su Evolución y NosotrosNosotros, habitantes de la Tierra, estamos acostumbrados a medir el tiempo por días (los períodos de la rotación de la Tierra alrededor de su eje), subdivididos en horas, minutos y segundos, y también por años (los períodos de la rotación de la Tierra alrededor del Sol), subdivididos en meses y semanas. Él —universal— tiene un tipo diferente del cálculo del tiempo. Es medido por Manvantaras que cubren billones de años. ¿Qué parte del universo abarca un Manvantara? ¿Quién lo sabe, salvo Él? Esto para nosotros es de ninguna importancia. Manvantara es un ciclo de desarrollo que consiste en dos fases: lo manifestado y lo no manifestado. La primera fase empieza con la creación del mundo y termina con el fin del mundo. Durante la segunda fase no hay la Creación, existen sólo Él y el “material de construcción” para las nuevas Creaciones. Al principio de cada ciclo, Él crea gradualmente (materializa) un sustrato denso, la materia de los planetas. Después minúsculas partículas de energía son “sembradas” en algunos de estos planetas. Estas partículas empiezan a evolucionar, encarnándose en los cuerpos materiales de los minerales, después continúan desarrollándose, encarnando en los cuerpos materiales de plantas, animales y por ultimo de los humanos. En resumidas cuentas, las partículas de energía tienen que lograr el nivel de perfección en el cual llegan a ser dignas de unirse con el Creador, enriqueciéndolo de esta manera. Él dirige el proceso de Su crecimiento, les concede un cierto grado de libre albedrío, es decir, la posibilidad de hacer una elección en situaciones educativas creadas por Él, una posibilidad de escoger su camino. Nosotros tenemos la posibilidad de escoger el camino de la Evolución o el camino de la involución. Él nos ama como a Sus hijos. Y constantemente nos ofrece nuevas posibilidades para tomar decisiones correctas; y nosotros las aceptamos o las rechazamos. En particular, Él nos dio libros Sagrados que contienen instrucciones acerca de cómo debemos vivir. Si nosotros las seguimos, nos volvemos más perfectos y nos acercamos a Él. Si no las obedecemos, es posible que lleguemos a estar más distantes del Creador. El dolor y el sufrimiento son los medios con los que Él nos indica nuestros errores. La intensificación de los sentimientos de felicidad, cuando nos acercamos a Él, sirve como indicador de nuestro éxito. Debemos intentar llegar a ser perfectos, “así como (nuestro) Padre Celestial es perfecto” (Mateo 5: 48), y unirnos con Él lo más pronto posible: Él nos llama a Su Abrazo, a la beatitud suprema de estar en Él, en Unión con Él. “¡Bienaventurados los que han sabido de tentaciones y han huido de ellas! ¡Bienaventurados los que son injuriados y no estimados a causa del amor que por ellos tiene su Señor! ¡Bienaventurados los que lloran y son oprimidos por aquellos sin esperanza (para la salvación), porque ustedes serán liberados de cada esclavitud! Vigilen y oren para que no tengan que venir a estar en la carne (de nuevo), sino que salgan de la esclavitud de la amargura de esta vida (terrenal). …¡(Y) cuando ustedes hayan salido de los sufrimientos y pasiones del cuerpo, recibirán el descanso… y reinarán con el Rey, unidos con Él y Él con ustedes, de hoy en adelante, por siempre jamás! Amén” (El Libro de Tomás, el Contendiente, 145). Para progresar más rápidamente en nuestro auto-desarrollo en la dirección a Dios, podemos intentar enamorarnos de Él. “…Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda el alma, con toda tu mente, con toda tu fuerza…” (Marcos 12:30). Porque es la emoción del amor la que atrae y une una conciencia humana con otra conciencia humana y una conciencia humana con la Conciencia de Dios. * * * En el año 553 los líderes de las comunidades cristianas establecidas en aquel tiempo se reunieron en un “concilio” y decidieron “por una mayoría” excluir de la Enseñanza de Jesús la parte, donde se explicaba el significado de la existencia de los seres humanos y otros seres vivientes en la Tierra desde el punto de vista evolutivo (más detalles en [2]). Así, la Enseñanza fue despojada de su integridad y carácter lógico. Y las personas, para encontrar las respuestas a las preguntas que naturalmente surgieron, empezaron a fantasear. Por ejemplo, ellos decidieron que la causa de nuestro sufrimiento en la Tierra son los pecados heredados de Adán y Eva; y por consiguiente, nosotros somos pecadores sin esperanza alguna. Y ningún esfuerzo en la auto-perfección puede ayudar, ni es necesario, porque puede seducirnos en el pecado de orgullo. Todo lo que nosotros podemos hacer es seguir orando a los “santos patrones” y a la Virgen María, pidiéndoles que intercedan ante Jesús Cristo por nosotros, y entonces Él probablemente tendrá misericordia y nos enviará al paraíso en vez de al infierno. Pero tales creencias no pueden salvarlo a uno del infierno, debido a que ellas son directamente opuestas a la Enseñanza de Jesús Cristo. Él enseñó que las personas deben hacer esfuerzos de auto-perfección. En particular, Él dijo: “(Por Mí)… el Reino de Dios es anunciado, y sólo el que se esfuerza entrará en Él” (Lucas 16:16). Él nunca nos llamó para volver al paganismo. Nosotros continuaremos discutiendo este asunto en los capítulos siguientes, y ahora permítanme darles unos ejemplos de lo que Jesús dijo con respecto al desarrollo de un alma en el curso de sus encarnaciones consecutivas. Mirando una actuación de cantantes talentosos, Él dijo a los discípulos: “¿De dónde vienen sus talentos y habilidades? Ellos no pudieron posiblemente adquirir semejante perfección de voz y conocimiento de las leyes de armonía en el curso de sólo una corta vida. ¿Es este un milagro? No. Todo tiene su origen en las leyes naturales. Hace muchos miles de años, estas personas estuvieron dominando su armonía y (estas) cualidades. Y ellos vienen de nuevo a aprender más…” (Evangelio Tibetano). Y cuando los discípulos le preguntaron por Juan el Bautista, Jesús contestó: “Y si queréis aceptarlo, él es Elías, el que había de venir. El que tiene oídos, que oiga” (Mateo 11:14-15). Y en otra ocasión Él dijo: “…Elías ya vino y no lo reconocieron… Entonces los discípulos entendieron que les había hablado de Juan el Bautista” (Mateo 17:11-13). Según Jesús, entre las encarnaciones, las almas humanas virtuosas resucitan en el mundo no material y “…ni se casan, ni se dan en matrimonio, sino que son como los ángeles de Dios en el Cielo” (Mateo 22:30). En una serie de muchas encarnaciones, un ser humano se desarrolla en tres direcciones principales: intelectual, ético y psicoenergético. La primera línea de desarrollo es la más difícil y toma el período más largo de tiempo. Las diferencias entre las personas en el nivel de su desarrollo intelectual son muy conocidas no sólo en psiquiatría, que clasifica a las personas en varias categorías: idiotas, imbéciles, retrasados mentales, las personas fisiológicamente débiles mentales, las personas con serios defectos mentales (demencia parcial, esquizofrenia, paranoia, etc.) y demás. Las diferencias intelectuales también pueden verse claramente en el campo religioso. Por ejemplo, algunas personas son sólo capaces de realizar movimientos corporales de la oración y pordiosería y de mendigar “por la misericordia de Dios”. En la ortodoxia rusa, la siguiente construcción verbal se usa ampliamente: “orar a algo”. Esto significa: dirigir la mirada a algún objeto que tiene un valor ritual y hacer movimientos corporales estandarizados. Las personas de un nivel intelectual más alto son capaces de estudiar la Voluntad de Dios y de hacer el trabajo de auto-perfección, principalmente desde el punto de vista ético. Pero hay personas que pueden abarcar la profundidad entera del conocimiento sobre Dios; y a través del trabajo abnegado, tales adeptos pueden lograr semejanza a Dios, unirse con Él y terminar de esta manera su evolución personal. La razón de estas diferencias entre personas no sólo se basa en las peculiaridades del desarrollo intrauterino y en las enfermedades de la niñez, ni siquiera en la crianza y la educación, sino que principalmente en las edades evolutivas de las almas y los esfuerzos de auto-perfección que estas almas ya hayan hecho.
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